28 enero 2011

A veces me siento...

A veces me siento pequeño… por tantos motivos. Porque no acierto. O no hay ganas, o fuerzas, o motivos. Porque me encuentro solo. O me parece que nadie me entiende. A veces me aburro, me inquieto, no está por ningún sitio la pasión, la intensidad, la ilusión o la alegría. Faltan las ideas, las palabras. Me parece que no amo bien a los otros. Y tampoco sé acoger el cariño o la delicadeza que alguien pone en mi vida … Ayúdame, Señor

A veces me siento absurdo…porque no sé lo que creo. Me pesan las contradicciones. Me pregunto cuál es mi lugar en el mundo, y luego hasta esa pregunta me parece imposible. Sobran las palabras, pero los silencios también muerden. Quisiera ser sincero, pero siento que vivo a medias.  Me pregunto por el futuro, por los estudios, el trabajo, la familia, los amigos, los pobres, los ricos… Me dan miedo las preguntas: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo será esto?... y me dan miedo las respuestas…Ayúdame, Señor.

Palabras de un Dios enamorado a cualquiera de nosotros.

No temas, que yo te he elegido, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por aguas profundas yo estoy contigo. Si cruzas grandes ríos no te anegarán. Si pasas por el fuego no te quemarás, ni las llamas te consumirán, porque yo soy tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Eres precioso a mis ojos, eres estimado, yo te amo. No temas que yo estoy contigo (Is 43,1-5)

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