21 febrero 2010

Salmo 86 (adaptación)

Presta oído, Señor, respóndeme
si me siento desamparado.
Guarda mi vida, que te soy fiel,
ayúdame, que confío en ti.

Tú eres mi Dios, ten piedad
que te llamo todo el día.
Alégrame cuando me vuelvo a ti,
tú que eres bueno y misericordioso
con quienes te invocan.

Escucha, Señor, mi súplica,
haz caso a mi ruego,
que en el peligro y la dificultad
te llamo
porque tú solo eres mi Dios.

Enséñame, Señor, tu camino
para que lo siga con fidelidad.
Tranquiliza mi corazón
al pronunciar tu nombre

¡Ay, Dios! cuando me asedian
incertidumbres, vacíos,
problemas, tristezas o decepción,
lléname tú de vida,
da fuerzas a tu hijo,
alienta mi pequeñez
tú que siempre me auxilias.

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