26 febrero 2010

Rogad al Dueño de la Mies

Señor Jesús, Tú nos dijiste: "rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Hoy nos dirigimos a Ti desde la vida de todos los sacerdotes y religiosos y desde la de aquellos que un día puedan serlo. Al darte gracias por su vida entregada, te pedimos que acojas nuestra súplica por ellos, con amor de Padre.

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* Por la Iglesia, familia de los hijos de Dios. Para que cuente siempre con personas que desde el ministerio sacerdotal y la vida consagrada anuncien el Evangelio. Roguemos al dueño de la mies.

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* Por todos los hogares cristianos, por nuestras familias. Para que, viviendo con autenticidad los valores del Evangelio, fomenten entre sus miembros respues­tas de entrega generosa al servicio de Dios y de los hombres en el sacerdocio y en la vida religiosa. Roguemos al dueño de la mies.

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* Por todos los que se están preparando en los Seminarios y Noviciados. Para que respondan con fidelidad y alegría a la llamada del Señor. Roguemos al dueño de la mies.

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* Por los jóvenes que se preguntan qué hacer con su vida en el futuro. Por los jóvenes de nuestra diócesis. Para que se abran con esperanza al compromiso de un mundo nuevo, y, atentos a las necesidades de los hombres, respondan con generosidad a lo que el Señor les pida. Roguemos al dueño de la mies.

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ORACIÓN. Señor Jesús, Buen Pastor, sigue llamando -como en otro tiempo a tus apóstoles- ­a jóvenes que, decididos a dejarlo todo, estén dispuestos a seguirte por el camino del servicio y de la entrega, para ser pescadores de hombres. Mueve los corazones de tantos jóvenes que creen en el amor. Llámalos en tu bondad y envíalos a anunciar la Buena Noticia de tu Hijo Jesucristo. Amén.

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